domingo, 16 de mayo de 2010


LA ALDEA DE LOS MEDIOS


El funeral

de la tevé


Por Laura Banfi*


¿La televisión tiene los días contados? ¿pasará a ser un mueble decorativo? Muchas son las voces que hoy anuncian el fin de la televisión tal como la conocemos. En primer lugar se hace necesario discriminar de qué se habla cuando se habla sobre esto. Por un lado es necesario entender que el cambio tecnológico lleva a transformar cuestiones de oferta y también de demanda. Las nuevas tecnologías marcan el paso hacia la interactividad, definen un sujeto activo frente a la pantalla.


La unidireccionalidad del mensaje televisivo va desapareciendo, y con esto la idea de la TV. como medio de masas también. Las emisiones centralizadas van dejando espacio a la posibilidad de que cada espectador, por ejemplo, seleccione su programa y lo vea en el tiempo y lugar que quiera. Entonces, aquella imagen de la familia sentada alrededor de la TV se desdibuja para dar lugar a una pantalla personalizada, una pantalla que se parece más a la de la PC y a sus hábitos de consumo y modos de acceso. Pensemos en el lema del famoso site Youtube, “broadcast yourself”, y que en él se encierra esta idea de un sujeto que construye subiendo sus videos, recorta, comenta, indaga, transforma…


En un segundo lugar, ahora entonces se hace importante ver qué es lo está “muriendo”. Sin duda el concepto del “en vivo”, la transmisión en directo es lo que de a poco pierde fuerza. Esta visión tradicional de la TV está en crisis, y obliga frente a las nuevas generaciones llamadas “nativos digitales”, a redefinirse como medio de comunicación. Subsiste aún un modelo de televisión en el que la transmisión de imágenes en vivo tiene importancia para eventos como los deportivos (los juegos olímpicos o los mundiales de fútbol) o de catástrofes naturales. Pero inclusive, esto está siendo compartido por las imágenes y videos que la web da de forma instantánea (o casi) para quienes nacieron en la era de lo digital.


Para finalizar, comprendamos que la hipercomunicación, signo de nuestra era, con la ayuda de una carrera tecnológica enorme obliga a la antigua TV a cambiar para subsistir. Las preguntas más interesantes serían qué hacemos como receptores frente estos cambios y cómo los aprovechamos positivamente. Pero ese debate recién comienza, y las instituciones tradicionales como, entre otras, la escuela, deberán dar cuenta de esta realidad y necesitarán empezar a pensar un individuo diferente. Sería más que interesante, hasta imprescindible, reflexionar sobre el uso y consumo de las nuevas tecnologías y su impacto social. ¿Sirven los nuevos medios para crear capacidad crítica? ¿nos han vuelto más y mejor informados? Pensémoslo.


*Licenciada y docente universitaria - Analista de Medios y Cultura

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