miércoles, 15 de junio de 2011

Desmanicomialización

A lo que dice el título de esta nota es a lo que apunta la excelente película “Desbordar”, cuyo director Alex Tossemberger fue entrevistado por Fernando Bravo en su programa radial, quien comentó que tenía una pequeña participación en la películade mismo modo que Juan Alberto Badía.
En la charla hablaron de la problemática del Hospital Borda y de cómo un grupo de jóvenes psicólogos instala un taller de escritura y logra sacar lo mejor de los pacientes. Algunas escenas son fuertes, pero es necesario saber lo que pasa para encontrar soluciones para los miles de internos que allí se alojan.
El informe final en la película revela que hay 110 millones de personas con problemas de salud mental en América latina, que el 75 por ciento de los internados en la Argentina están en condiciones de integrarse a la sociedad pero están abandonados, que uno de cada cinco jóvenes tiene un trastorno mental o una adicción, que hay que evitar la discriminación, la estigmatización y que la única salida es la reinserción social. Es decir, darles las posibilidades en vez del maltrato a que están sometidos en el psiquiátrico, como si fuese una “dictadura hospitalaria” con los mismos ingredientes de ésta: vejaciones, amenazas, muertes, desapariciones, condiciones sanitarias deplorables, cuando el único pecado que cometieron fue enfermarse.
Las actuaciones de Fernán Mirás, Manuel Callau, Carlos Echevarría, Julián Doregger, Nacho Ciati y elenco son excelentes. El film tiene momentos desopilantes y otros que conmueven hasta las lágrimas.
Por todo lo expuesto, “Desbordar” merece ser vista
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Graciela Esther Cervetto de Howlin

lunes, 23 de mayo de 2011
































¡Viva la Patria!

A un año de los multitudinarios festejos del Bicentenario, la Argentina sigue con el desafío vigente de seguir profundizando sus esperanzas por más democracia, más justicia y bienestar para todos.
Difícil olvidar esa semana cuando unas 6 millones de personas ocuparon como una oleada la zona del centro de Buenos Aires por los festejos, así como también difícil es comprender aún su significado.
Quizás esos festejos que movió a tantos millones a movilizarnos como nunca antes en toda nuestra historia, hayan sido la continuación, aún en su hiato, de la impronta que inundó fogosamente a ese grupo de patriotasque el 25 de Mayo de 1810 los llevó a jugarse por empezar a cambiar la situación ante el dominio español.

Pero, ¿qué ocurrió el 25 de mayo de 1810, más allá de nuevas interpretaciones que seguirán haciéndose desde la ciencia histórica?

Ese día un sector del pueblo respaldado por las milicias que se habían autoacuartelado, demandaron una rápida solución política ante los acontecimientos que sucedían en la Peníncula Ibérica y estas tierras.
El 15 de mayo llegó al puerto de Buenos Aires la noticia de que la Junta Central de Sevilla, en España, había caído ante las fuerzas de Napoleón y éstas habían ido tomando las plazas-fuertes cayendo los movimientos juntistas.
Sólo quedaba Cádiz, como único reducto español donde se constituyó un Consejo de Regencia. En teoría, las colonias americanas debían depender de éste consejo.
El 18 de mayo a pesar del virrey Cisneros, en Buenos Aires se conoció la situación de España y afloró el enfrentamiento por el poder político y económico entre criollos y peninsulares. Para unos era hora de la independencia política, para otros, modificar el régimen económico monopolista.
Los criollos presionaron al virrey para que se convoque a un Cabildo Abierto para el día 22. Al mismo, asistieron 250 vecinos de los 450 invitados.
La postura española, expuesta por el obispo Lué y el fiscal Villota, fue enfrentada por los criollos Juan José Castelli y Juan José Paso, que debía tenerse por caduca la autoridad del virrey y la soberanía debía volver al pueblo. Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, sostuvo que el Virrey debía cesar en el mando y que el Cabildo tenía que nombrar una Junta de Gobierno. Tras los debates155 votos fueron a favor que el virrey cese en el mando, 69 votos por que continuara y 26 abstenciones.
El 23 de mayo el Cabildo elige una Junta encabezada por el propio Cisneros como presidente y como vocales dos españoles y dos criollos. El rechazo fue inmediato y la Junta se disuelve.
El 25 de mayo se eligió entonces una Junta de Gobierno formada por criollos y españoles. R.S.

(Basado en “Historia Nuestra”,
Guía Aldea Nº 45,
Prof. Isabel Rodríguez)

(Tapa revista Billiken de mayo de 1964)
Entre apologías y rechazos

El pasado 30 de abril falleció en Santos Lugares el escritor y vecino Ernesto Sabato.
Aún con visiones desde críticas hasta apologéticas sobre su obra y sus posturas, el destacado intelectual ya era y es parte de la cultura argentina.
El autor de “Sobre héroes y tumbas” hace años había pedido que sus restos quedaran en su casa. No pudo ser, pero sí fue que en el Club Defensores, enfrente de donde vivió gran parte de sus 99 años, fue despedido por quienes lo sintieron cerca. R.S.
Historia Nuestra

Hiperinflación y saqueos
La caída del alfonsinismo


Las orientaciones de la política económica, seguida durante el gobierno de Alfonsín, como aumento de salarios y reactivación de la economía a través de un aumento de la demanda, no hicieron otra cosa que agudizar viejos problemas.
La inflación comenzó a crecer descontroladamente y la especulación financiera cobró un renovado impulso.
En abril de 1985, Alfonsín anunció que el país entraba en una “economía de guerra”. Unos meses antes el Ministro de Economía, Bernardo Grinspun, fue reemplazado por Juan Vital Sourrouille, quien se dispuso llevar adelante un plan de ajuste.
En junio de 1985 Sourrouille presentó “El plan Austral”, cuyo objetivo fundamental era contener la suba de precios mediante un shock antiinflacionario, tratando de generar confiabilidad en los mercados, tanto internos como externos. El Plan Austral funcionó bien al principio y esta estabilidad económica jugó un importante papel en el amplio triunfo electoral del radicalismo en las elecciones parlamentarias de noviembre de 1985.
Pero un año después la inflación volvió a mostrar una tendencia ascendente y los precios relativos de cada sector comenzaron a verse afectados, situación que se vio agravada por la gran caída de los precios de los productos argentinos de exportación.
Para 1987 comenzó a hacerse evidente que era necesaria una reforma económica estructural que resolviera la brecha entre recursos con que contaba el Estado y las funciones que desarrollaba. El desfinanciamiento crónico del Estado ya no podía ser resuelto ni recurriendo a los fondos de pensiones, ni por el endeudamiento interior y exterior, ni por la emisión monetaria, los ministros de Economía, Sourrouille, y de Obras y Servicios Públicos, Terragno anunciaron conjuntamente un paquete de medidas para la reforma del sector público.
En abril de 1988, Argentina entró en moratoria del pago de su deuda externa.
En agosto de ese mismo año, la inflación alcanzó el 27,6% mensual. En octubre se puso en práctica un plan de salvataje, “el Plan Primavera”, cuyo objetivo primordial era llegar a las elecciones con la economía bajo un mínimo de control, pero los operadores cambiarios lo rechazaron, no generó confianza y adicionalmente a comienzos de 1989, el Banco Mundial suspendió su ayuda a la Argentina.
La hiperinflación alcanzó 78,4% en mayo de 1989, situación que, llevó la pobreza de 25% a comienzos de 1989, al récord histórico de 47,3% en octubre del mismo año.
En las elecciones presidenciales del 14 de mayo, el candidato de la Unión Cívica Radical, Eduardo Angeloz, fue derrotado por Carlos Menem.
A fines de mayo, Rosario fue el centro de los saqueos a supermercados y disturbios y donde hubo serios enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que ocasionaron un muerto, 37 heridos y 400 detenidos. También habían sido saqueados comercios en Quilmes, Bernal y San Miguel, donde también se detuvo a 260 personas.
El presidente, Raúl Alfonsín, dispuso el estado de sitio en todo el país, por 30 días, debido a los graves desórdenes y saqueos a almacenes y supermercados en el interior.
Los saqueos a los supermercados y la hiperinflación marcaron el final del gobierno de Alfonsín, que ante el riesgo de disolución del Estado y la eventualidad de un nuevo golpe militar, resolvió adelantar 6 meses el cambio de mando a Carlos Menem para el 9 de julio de 1989.

Prof. Isabel Rodríguez
¿Poder en jaque
o jaque a ese poder?


La advertencia que la presidenta hace unos días le hizo nada indirectamente a la poderosa corporación sindical, que, por un lado, necesita de su candidatura y, por otro, presiona con medidas de alto voltaje reivindicativo, no es un dato menor de la coyuntura.
Para quienes tienen un pensamiento ultrasindical, lo que hacen algunas conducciones sindicales que integran CGT es lo correcto, inclusive hasta cierta izquierda anti-CGT tildó de manipuladora a la misma presidenta por el uso de la palabra “extorsión” aplicado a algunos de los máximos cacique sindicales.
Para los que adhieren sin medias tintas al modelo kirchnerista, aunque sostienen la figura y la organización sindical como dato clave del movimiento y los legítimos derechos de los trabajadores, en una disyuntiva de “apriete” al Ejecutivo, no dudan: la que manda es Cristina. Y razonan: sin el gobierno de Néstor y el actual, todo lo conseguido en estos años por los trabajadores (por ejemplo, 5 millones de nuevos puestos de trabajo desde 2003 a la fecha), y no sólo éstos, no existiría, y los sindicalistas no tendrían ni qué intentar repartir.
Para colmo, la presidenta les dijo a los “muchachos” (esta palabra utilizó) que no se muere por volver a ser presidenta, que ya dio todo lo que tenía que dar, lo cual puede dignificar, amén de que Cristina no es de acero inoxidable y es un ser humano con limitaciones humanas, que si la presionan y ella no fuera candidata todo se vendría abajo, y que no joroben porque eso es algo que no es bueno para casi nadie, salvo para la derecha más extrema, ciertas corporaciones que no les viene bien este modelo de acumulación capitalista en el sentido redistributivo, y cierta “izquierda” que como resulta tradicional, vive de castillos en el aire. A su vez resulta una fuerte puesta de límite por esas presiones denunciadas públicamente, para imponer con más fuerza aún su propia candidatura.Para este feriado 25, quienes la apoyan manifestarán en las plazas respectivas de sus ciudades a brindarle su expresión entusiasta contra los “hipócritas” (así también se expresó la mandataria) que la vivan por adelante pero al otro día hacen lo contrario. Casi nada, giro poco esperado para los que creen que el “modelo” no iba a seguir profundizándose.
Según “Tiempo Argentino”: “Lo de ayer fue una interpelación pública al sindicalismo que se declara cristinista, pero actúa con una autonomía que atiza la desconfianza con el ala política del dispositivo kirchnerista. Las declaraciones de Omar Viviani, ninguneando a Scioli, y la solicitada del gremio aeronáutico UPSA, enrolado en la CGT que lidera Hugo Moyano, fueron los detonantes. (...) Lo que la presidenta quiso dejar en evidencia ayer es que no le pueden pedir la reelección en público ante 300 mil personas para cuestionar luego, las decisiones que ella toma como conductora política del proceso que la CGT respalda. Cristina les dijo: ‘La jefa soy yo, y si no, me voy a mi casa.’ ”
En su propio campo, Cristina es esa “leona” y esa “yegua” que no la va con chiquitas. Pocas veces en la historia argentina una mujer puso tanta inteligencia por sostener el poder de un gobierno. Eva Perón con esos apelativos y peores aún, sin llegar nunca al cargo máximo de la conducción del país, hubo de conocer lo que es ser amada y odiada en iguales dosis. R.S.