domingo, 23 de diciembre de 2012

Erotismo y sexo tras los 60 
*Por Clara Coria                                                                     

                                                                                                            
Algunas mujeres llegan a pensar que la sexualidad llega a su fin con la menopausia. Pero muchas otras se animan a compartir experiencias como éstas: “Estaba como retirada porque cuando me separé me dediqué a trabajar y mantener a mis hijos, no me di tiempo para otra pareja ni tampoco para relaciones circunstanciales. Ahora apareció alguien que me entusiasmó y tuve una experiencia sexual maravillosa. Me sentí como en mi juventud. Quedé asombradísima porque pensé que a mi edad ya no tenía entusiasmo ni gran sensibilidad. Pero fue todo lo contrario. El era habilidoso, me dio tiempo, disfrutamos de muchos tipos de caricias y llegué a un orgasmo maravilloso. Ya me había olvidado de cómo era. Me di cuenta de que mi falta de interés no era porque ya no me gustara el sexo, sino porque la experiencia matrimonial me había aburrido mucho.

Llegué a creer que todos los hombres eran iguales, con poca inventiva, pendientes de su propia satisfacción y desinteresados por lo que yo sentía o necesitaba”. O bien: “El amante que tuve después de los 60 me hizo reencontrar con mis necesidades sexuales, que se habían adormecido con el cuidado de los hijos y la atención de los nietos. Con sorpresa descubrí que se me había amortiguado el llamado de la selva y yo no me había dado cuenta”.

Las propias mujeres se sorprenden al descubrir que la ausencia de deseo no se debe a un ciclo natural, sino que simplemente estaba adormecido por falta de estímulos apropiados. Y el gran impacto es darse cuenta de que la propia conciencia había quedado despojada de su capacidad para reconocer lo que sucedía: que se estuviera diluyendo el deseo sexual y ello fuera vivido como algo “natural”; que se hubiera naturalizado semejante despojo que poco tiene de “natural” y mucho de condicionamientos culturales.

A tu padre lo quise pero... “Mi madre, que actualmente tiene más de 80 años, me contó que después de salir del duelo por su viudez conoció, a los 63 años, a un hombre quince años menor que ella. Y me dijo: ‘Mirá, nena, a tu padre lo quise mucho, pero con quien realmente disfruté del sexo fue con ese amante. Fue él quien me hizo sentir mujer’. Yo le agradecí a mi madre que me lo contara porque me daba libertad para no quedar atrapada en el mito de la desexualización cuando yo llegara a los 60 años.” Este testimonio es una perla. No son pocas las mujeres que disfrutan con sus amantes lo que nunca llegaron a gozar con sus maridos, pero son muy pocas las que se sienten con la suficiente seguridad para transmitirles a sus hijas mujeres lo que toda una cultura se encarga, no sólo de ocultar, sino de desmentir. También es cierto que, así como las madres no cuentan sus experiencias, así también las hijas no siempre están en condiciones de tolerar y aceptar que sus madres sigan siendo mujeres sexualmente activas.

Parque de diversiones. Desde hace poco tiempo ha comenzado a circular una frase divertida: que con la menopausia las mujeres cierran la fábrica y abren el parque de diversiones. La menopausia puede ser una liberación, tanto para las mujeres que siguen encontrando disfrute con el marido tradicional como para otras que recuperan sus entusiasmos cambiando de partenaire.

De eso no se habla. A lo largo de mis investigaciones encontré también mujeres modernas y muy activas en su vida sexual, que se sorprendían de que hubiera quienes se animaran a exponer sin pudor lo que sentían respecto de su propia sexualidad, porque ellas no estaban dispuestas a hacerlo. Mantenían así una especie de inercia de costumbres anteriores acerca de que “de eso no se habla”. También es posible escuchar que no pocas jóvenes suelen adoptar comentarios marcadamente críticos respecto de las mujeres mayores. Los procesos de cambio son complejos y mientras se producen suelen coexistir viejas modalidades con nuevas actitudes. Por ello resulta comprensible que algunas mujeres se hayan permitido libertades sexuales en otras épocas impensables y al mismo tiempo sigan sintiendo pudor por hablar de su sexualidad.

“No hay hombres”. Hay mujeres que a lo largo de sus vidas han mantenido una relación disfrutable con el propio erotismo y no están dispuestas a poner distancia con algo que les es propio, además de placentero y revitalizante. Sin embargo, las posibilidades de lograr satisfacer dicho disfrute suelen presentar no pocos obstáculos. Veamos algunos comentarios: “Es una época de la vida muy complicada para nosotras, las mayores de 60, porque el deseo sexual se sigue sintiendo a flor de piel, pero nuestra edad cronológica no les atrae a la mayoría de los hombres”; “Sucede que no hay tantos hombres con quienes disfrutar sexualmente. Están los que buscan mujeres jóvenes, están los gays, y lo que queda suelto suele ser muy lamentable. Es difícil encontrar hombres disponibles y gratos”; “Un obstáculo suele ser que, aunque no representemos la edad que tengamos, ya no somos dóciles y no estamos dispuestas a atenderlos y cocinarles como cuando éramos jóvenes. Muchos de los hombres de nuestra edad siguen pretendiendo un reemplazo maternal”.

No se trata de comentarios aislados: son muy representativos de la mayoría de las entrevistas realizadas a mujeres y también de lo que suele oírse en la calle. Sin embargo, también existen otras opiniones: “No es cierto que falten hombres, hay que saber seducirlos”.

Estos comentarios suelen provenir de mujeres para quienes la seducción forma parte de un aspecto muy importante y concentrado de su personalidad, y les es posible ganar espacios aun compitiendo con mujeres mucho más jóvenes.

Las razones que dan quienes se quejan por ausencia de hombres son variadas. Sostienen que no hay hombres porque ellos las prefieren jóvenes, también que la disponibilidad se ve restringida por las opciones homosexuales, porque muchos están “ocupados”, porque ellas no están dispuestas a sostener ad infinitum un ejercicio maternal, porque no quieren “cualquier cosa”, e incluso porque lo que está “disponible” se encuentra en “malas condiciones”. Y resulta muy elocuente el comentario de un varón, en el sentido de que, si la disponibilidad se ve reducida, es porque las mujeres son mucho más selectivas que los varones: “Las mujeres son mucho más selectivas a la hora de buscar con quien satisfacer sus deseos sexuales. Los hombres cuando tienen la oportunidad la toman sin demasiada selección. Agarran lo que viene. Si una mujer avanza a un hombre es posible que haya una respuesta positiva por parte de él; al revés, no”.




* Psicóloga 
Extracto de “Erotismo mujeres y sexualidad después de los 60”.

http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-207340-2012-11-08.html


Excesivos ladrones 
Por Ana María Shúa*                                                                                                                  
Robaron el equipo de audio y los candelabros y la comida de la heladera y los ceniceros de cristal de Murano y el televisor y hasta los equipos de aire acondicionado y robaron también la heladera misma y la mesita del televisor y el resto de los muebles y los dólares guardados en la caja fuerte empotrada en la pared del dormitorio y después robaron la caja fuerte y también la pared del dormitorio y después robaron el resto de las paredes y los cimientos que la sostenían y el techo que en ellas se sustentaba y las cañerías de bronce que las atravesaban y después robaron los árboles y flores del jardín y después el jardín mismo y el terreno sobre el cual había estado construida la casa y robaron el basamento de granito y varias capas geológicas incluyendo una durísima, de basalto puro, y las napas de agua que en ellas había y siguieron robando y robando hasta provocar la irrupción de la lava en una explosión volcánica que ocultó por completo las pruebas de sus fechorías, los terrenos circundantes, el pueblo entero y buena parte del partido del conurbano en el que se produjera el hecho delictivo y varias zonas de los partidos aledaños y, merecidamente, a ellos mismos, por chapuceros, improvisados y sobre todo exageradísimos ladrones.


*Escritora argentina
Del libro “En frasco chico”,
Ed. Colihue

viernes, 26 de octubre de 2012

“La conquista española de la nación azteca”
Mural de Diego Rivera
(1886 - 1957)
520 años de
la conquista


En 1492, los nativos descubrieron que eran indios,
descubrieron que vivían en América,
descubrieron que estaban desnudos,
descubrieron que existía el pecado,
descubrieron que debían obediencia a un rey y a una
reina de otro mundo y a un dios de otro cielo,
y que ese dios había inventado la culpa y el vestido
y había mandado que fuera quemado vivo quien
adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia
que la moja". “Los hijos de los días".
Eduardo Galeano.



*Por Eduardo Galeano

 A tiros de arcabuz, golpes de espada y soplos de peste, avanzaban los implacables y escasos conquistadores de América. Lo cuentan las voces de los vencidos. Después de la matanza de Cholula, Moctezuma envía nuevos emisarios al encuentro de Hernán Cortés, quien avanza rumbo al valle de México. Los enviados regalan a los españoles collares de oro y banderas de plumas de Quetzal. Los españoles "estaban deleitándose. Como si fueran monos levantaban el oro, como que se sentaban en ademán de gusto, como que se les renovaba y se les iluminaba el corazón. Como que cierto es que eso anhelan con gran sed. Se les ensancha el cuerpo por eso, tienen hambre furiosa de eso. Como unos puercos hambrientos ansían el oro", dice el texto náhuatl preservado en el Códice Florentino. Más adelante cuando Cortés llega a Tenochtitlán, la espléndida capital azteca, los españoles entran en la casa del tesoro "y luego hicieron una gran bola de oro, y dieron fuego, encendieron, prendieron llama a todo lo que restaba, por valioso que fuera: Con lo cual todo ardió. Y en cuanto al oro, los españoles lo redujeron a barras...”
 

Hubo guerra, y finalmente Cortés, que había perdido Tenochtitlán, la reconquistó en 1521. "Y ya no teníamos escudos, ya no teníamos macanas, y nada teníamos que comer y nada comimos". La ciudad, devastada, incendiada y cubierta de cadáveres, cayó. "Y toda la noche llovió sobre nosotros ". La horca y el tormento no fueron suficientes: Los tesoros arrebatados no colmaban nunca las exigencias de la imaginación, y durante largos años excavaron los españoles al fondo del lago de México en busca del oro y los objetos preciosos presuntamente escondidos por los indios.
 

Pedro de Alvarado y sus hombres se abatieron sobre Guatemala y "eran tantos los indios que mataron, que se hizo un río de sangre, que viene a ser el Olimtepeque y también "el día se volvió colorado por la mucha sangre que hubo aquél día antes de la batalla decisiva, y vístose los indios atormentados, les dijeron a los españoles que no les atormentaran más, que allí les tenían mucho oro.. plata, diamantes y esmeraldas que les tenían los capitanes Nehaib lxquín, Nehaíb hecho águila y león. Y luego se dieron a los españoles y se quedaron con ellos..."
 

Antes de que Francisco de Pizarro degollara al Inca Atahualpa, "le arrancó un rescate de andas de oro y plata que pesaban más de veinte mil marcos de plata, fina, un millón y trescientos veintiséis mil escudos de oro finísimo... ". Después se lanzó sobre el Cuzco. Sus soldados creían que estaban entrando en la Ciudad de los Césares, tan deslumbrante era la capital del imperio incaico, pero no demoraron en salir de su estupor y comenzaron a saquear el templo del sol: "forcejeando, luchando entre ellos, cada cual procurando llevarse del tesoro la parte del león, los soldados con cota de malla, pisoteaban joyas e imágenes, golpeaban los utensilios de oro o les daban martillazos para reducirlos a un formato más fácil y manuable... Arrojaban al crisol para convertir el metal en barras, todo el tesoro del templo: las placas que habían cubierto los muros, los asombrosos árboles forjados, pájaros y otros objetos del jardín"
 

Hoy día, en el zócalo, la inmensa plaza desnuda del centro de la capital de México, la catedral católica se alza sobre las ruinas del templo más importante de Tenochtitlán, y el palacio de gobierno está emplazado sobre la residencia de Cuauhtémoc, el jefe azteca ahorcado por Cortés. Tenochtitlán fue arrasada. El Cuzco corrió, en el Perú, suerte semejante, pero los conquistadores no pudieron abatir del todo sus muros gigantescos y hoy puede verse, al pie de los edificios coloniales, el testimonio de piedra de la colosal arquitectura incaica.
 


*Escritor
De “Las Venas Abiertas de América Latina”
La manos de mi madre

parecen pájaros en el aire
historias de cocina
entre sus alas heridas
de hambre.

Las manos de mi madre
saben qué ocurre
por las mañanas
cuando amasa la vida
horno de barro
pan de esperanza.

Las manos de mi madre
llegan al patio desde temprano
todo se vuelve fiesta
cuando ellas vuelan
junto a otros pájaros
junto a los pájaros
que aman la vida
y la construyen con el trabajo
arde la leña, harina y barro
lo cotidiano
Se vuelve mágico.

Las manos de mi madre
me representan un cielo abierto
y un recuerdo añorado
trapos calientes en los inviernos

Ellas se brindan cálidas
nobles, sinceras, limpias de todo
¿cómo serán las manos
del que las mueve gracias al odio?
.
Peteco Carabajal
La puja

 
Meses movidos venimos viviendo, aun con aislados conatos de indisciplina uniformada (fruto de negocios jurídicos que descalabraron escalas salariales de gendarmes y prefectos), a partir de que el próximo 7 de diciembre la Ley de Medios Audiovisuales, sancionada hace ya tres años, debe ser aplicada.
Pujan, sobre todo,el interés particular del grupo monopólico Clarín, que no acepta su parcial retiro de sus más de 300 licencias del mercado y atenerse a la Ley, y los intereses generales sostenidos por el Estado, expresión, a su vez, en trazo grueso, de dos modelos de país.
El contexto, es el mundo globalizado con su nueva crisis cíclica recurrente en lo financiero, afectando a los pueblos de países centrales (España y Grecia, en primer término) y donde la región latinoamericana intenta unirse para evitar que tal debàcle la afecte. En ello, la desmonopolización de los medios juega un rol clave.
Aún con las fugas y falencias del modelo heterodoxo de economía de mercado con participación del Estado, producción nacional de alto valor agregado, desarrollo del mercado interno, reparto progresivo de la riqueza, inversión en tecnología e infraestructura, intervención en el mercado de cambios para evitar la fuga de capitales y educación para todos, se le opone la inorgánica expresión cacerolera de sectores de capas medias, con fuerte apoyo mediático hegemónico, que expresan en su queja lo que sienten como falta de libertad, seguridad y exceso de Estado, aunque, económicamente, vienen siendo beneficiadas.
Los que enfatizan lo alcanzado en estos 9 años destacan los casi tres millones de nuevos jubilados, los cuatro millones de niños que reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH), los millones que han conseguido trabajo, los mil científicos regresados al país, los cientos de miles que han vuelto a la escuela, y la política en Derechos Humanos y derechos civiles para mayorías y minorías diversas.  R.S.