domingo, 23 de diciembre de 2012

Excesivos ladrones 
Por Ana María Shúa*                                                                                                                  
Robaron el equipo de audio y los candelabros y la comida de la heladera y los ceniceros de cristal de Murano y el televisor y hasta los equipos de aire acondicionado y robaron también la heladera misma y la mesita del televisor y el resto de los muebles y los dólares guardados en la caja fuerte empotrada en la pared del dormitorio y después robaron la caja fuerte y también la pared del dormitorio y después robaron el resto de las paredes y los cimientos que la sostenían y el techo que en ellas se sustentaba y las cañerías de bronce que las atravesaban y después robaron los árboles y flores del jardín y después el jardín mismo y el terreno sobre el cual había estado construida la casa y robaron el basamento de granito y varias capas geológicas incluyendo una durísima, de basalto puro, y las napas de agua que en ellas había y siguieron robando y robando hasta provocar la irrupción de la lava en una explosión volcánica que ocultó por completo las pruebas de sus fechorías, los terrenos circundantes, el pueblo entero y buena parte del partido del conurbano en el que se produjera el hecho delictivo y varias zonas de los partidos aledaños y, merecidamente, a ellos mismos, por chapuceros, improvisados y sobre todo exageradísimos ladrones.


*Escritora argentina
Del libro “En frasco chico”,
Ed. Colihue

viernes, 26 de octubre de 2012

“La conquista española de la nación azteca”
Mural de Diego Rivera
(1886 - 1957)
520 años de
la conquista


En 1492, los nativos descubrieron que eran indios,
descubrieron que vivían en América,
descubrieron que estaban desnudos,
descubrieron que existía el pecado,
descubrieron que debían obediencia a un rey y a una
reina de otro mundo y a un dios de otro cielo,
y que ese dios había inventado la culpa y el vestido
y había mandado que fuera quemado vivo quien
adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia
que la moja". “Los hijos de los días".
Eduardo Galeano.



*Por Eduardo Galeano

 A tiros de arcabuz, golpes de espada y soplos de peste, avanzaban los implacables y escasos conquistadores de América. Lo cuentan las voces de los vencidos. Después de la matanza de Cholula, Moctezuma envía nuevos emisarios al encuentro de Hernán Cortés, quien avanza rumbo al valle de México. Los enviados regalan a los españoles collares de oro y banderas de plumas de Quetzal. Los españoles "estaban deleitándose. Como si fueran monos levantaban el oro, como que se sentaban en ademán de gusto, como que se les renovaba y se les iluminaba el corazón. Como que cierto es que eso anhelan con gran sed. Se les ensancha el cuerpo por eso, tienen hambre furiosa de eso. Como unos puercos hambrientos ansían el oro", dice el texto náhuatl preservado en el Códice Florentino. Más adelante cuando Cortés llega a Tenochtitlán, la espléndida capital azteca, los españoles entran en la casa del tesoro "y luego hicieron una gran bola de oro, y dieron fuego, encendieron, prendieron llama a todo lo que restaba, por valioso que fuera: Con lo cual todo ardió. Y en cuanto al oro, los españoles lo redujeron a barras...”
 

Hubo guerra, y finalmente Cortés, que había perdido Tenochtitlán, la reconquistó en 1521. "Y ya no teníamos escudos, ya no teníamos macanas, y nada teníamos que comer y nada comimos". La ciudad, devastada, incendiada y cubierta de cadáveres, cayó. "Y toda la noche llovió sobre nosotros ". La horca y el tormento no fueron suficientes: Los tesoros arrebatados no colmaban nunca las exigencias de la imaginación, y durante largos años excavaron los españoles al fondo del lago de México en busca del oro y los objetos preciosos presuntamente escondidos por los indios.
 

Pedro de Alvarado y sus hombres se abatieron sobre Guatemala y "eran tantos los indios que mataron, que se hizo un río de sangre, que viene a ser el Olimtepeque y también "el día se volvió colorado por la mucha sangre que hubo aquél día antes de la batalla decisiva, y vístose los indios atormentados, les dijeron a los españoles que no les atormentaran más, que allí les tenían mucho oro.. plata, diamantes y esmeraldas que les tenían los capitanes Nehaib lxquín, Nehaíb hecho águila y león. Y luego se dieron a los españoles y se quedaron con ellos..."
 

Antes de que Francisco de Pizarro degollara al Inca Atahualpa, "le arrancó un rescate de andas de oro y plata que pesaban más de veinte mil marcos de plata, fina, un millón y trescientos veintiséis mil escudos de oro finísimo... ". Después se lanzó sobre el Cuzco. Sus soldados creían que estaban entrando en la Ciudad de los Césares, tan deslumbrante era la capital del imperio incaico, pero no demoraron en salir de su estupor y comenzaron a saquear el templo del sol: "forcejeando, luchando entre ellos, cada cual procurando llevarse del tesoro la parte del león, los soldados con cota de malla, pisoteaban joyas e imágenes, golpeaban los utensilios de oro o les daban martillazos para reducirlos a un formato más fácil y manuable... Arrojaban al crisol para convertir el metal en barras, todo el tesoro del templo: las placas que habían cubierto los muros, los asombrosos árboles forjados, pájaros y otros objetos del jardín"
 

Hoy día, en el zócalo, la inmensa plaza desnuda del centro de la capital de México, la catedral católica se alza sobre las ruinas del templo más importante de Tenochtitlán, y el palacio de gobierno está emplazado sobre la residencia de Cuauhtémoc, el jefe azteca ahorcado por Cortés. Tenochtitlán fue arrasada. El Cuzco corrió, en el Perú, suerte semejante, pero los conquistadores no pudieron abatir del todo sus muros gigantescos y hoy puede verse, al pie de los edificios coloniales, el testimonio de piedra de la colosal arquitectura incaica.
 


*Escritor
De “Las Venas Abiertas de América Latina”
La manos de mi madre

parecen pájaros en el aire
historias de cocina
entre sus alas heridas
de hambre.

Las manos de mi madre
saben qué ocurre
por las mañanas
cuando amasa la vida
horno de barro
pan de esperanza.

Las manos de mi madre
llegan al patio desde temprano
todo se vuelve fiesta
cuando ellas vuelan
junto a otros pájaros
junto a los pájaros
que aman la vida
y la construyen con el trabajo
arde la leña, harina y barro
lo cotidiano
Se vuelve mágico.

Las manos de mi madre
me representan un cielo abierto
y un recuerdo añorado
trapos calientes en los inviernos

Ellas se brindan cálidas
nobles, sinceras, limpias de todo
¿cómo serán las manos
del que las mueve gracias al odio?
.
Peteco Carabajal
La puja

 
Meses movidos venimos viviendo, aun con aislados conatos de indisciplina uniformada (fruto de negocios jurídicos que descalabraron escalas salariales de gendarmes y prefectos), a partir de que el próximo 7 de diciembre la Ley de Medios Audiovisuales, sancionada hace ya tres años, debe ser aplicada.
Pujan, sobre todo,el interés particular del grupo monopólico Clarín, que no acepta su parcial retiro de sus más de 300 licencias del mercado y atenerse a la Ley, y los intereses generales sostenidos por el Estado, expresión, a su vez, en trazo grueso, de dos modelos de país.
El contexto, es el mundo globalizado con su nueva crisis cíclica recurrente en lo financiero, afectando a los pueblos de países centrales (España y Grecia, en primer término) y donde la región latinoamericana intenta unirse para evitar que tal debàcle la afecte. En ello, la desmonopolización de los medios juega un rol clave.
Aún con las fugas y falencias del modelo heterodoxo de economía de mercado con participación del Estado, producción nacional de alto valor agregado, desarrollo del mercado interno, reparto progresivo de la riqueza, inversión en tecnología e infraestructura, intervención en el mercado de cambios para evitar la fuga de capitales y educación para todos, se le opone la inorgánica expresión cacerolera de sectores de capas medias, con fuerte apoyo mediático hegemónico, que expresan en su queja lo que sienten como falta de libertad, seguridad y exceso de Estado, aunque, económicamente, vienen siendo beneficiadas.
Los que enfatizan lo alcanzado en estos 9 años destacan los casi tres millones de nuevos jubilados, los cuatro millones de niños que reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH), los millones que han conseguido trabajo, los mil científicos regresados al país, los cientos de miles que han vuelto a la escuela, y la política en Derechos Humanos y derechos civiles para mayorías y minorías diversas.  R.S.
El 17 de octubre

El 17 de octubre de 1945 irrumpe en la historia política argentina el protagonismo en las calles de nuevos actores sociales. La clase trabajadora y los sectores populares devenidos de la migración de las provincias al Puerto en busca de trabajo en años anteriores,  salen a rescatar al no tan conocido aún coronel Perón encarcelado, y sin saberlo, marcan así un hito que divide en dos la historia de nuestro país.

Las ideas que iba madurando y llevando a la práctica el entonces carismático oficial desde el Departamento Nacional del Trabajo, luego Secretaría de Trabajo y Previsión, del gobierno de la Revolución de 1943, en favor de los sectores obreros, la acción de sectores cada vez más amplios del sindicalismo argentino alineados con el militar, el empuje organizativo del coronel Mercante y de Eva Duarte, y, sobre todo, la fuerza espontánea de las masas  populares ya ganadas por el proyecto reivindicativo y social, hicieron eclosión ese día, adelantándose inclusive al paro decidido por la CGT para el día 18.

La presencia multitudinaria de los entusiastas, marchando a pie desde sus lugares de vivienda y trabajo del conurbano con la firme decisión de rescatar a Perón, inhibieron la resuelta acción oligárquica sobre sectores del Ejército, marcando el nacimiento de otra Argentina, donde el militar populista comienza a  erigirse como el nuevo líder, a la sazón de su trayectoria previa y sus claros objetivos políticos de redención social en forma organizada de los sectores postergados por décadas.

Las dogmáticas dirigencias políticas y sindicales, aferradas a esquemas simplistas al calor del conflicto de la Segunda Guerra, que consideraban a Perón de nazi por su paso por el GOU,  terminan siendo aliadas de los sectores más conservadores del momento encabezados por el embajador yanqui en la Argentina, Spruille Braden. Esto define el resultado de las posteriores elecciones de febrero de 1946 confirmando que los sectores populares, mayoritariamente, les habían dado la espalda.

Ese día, el diálogo establecido entre Perón y sus “descamisados” se consolida cuando, ya caída la tarde del 17, se define el cambio de correlación de fuerzas políticas en detrimento de los militares golpistas que ceden ante la presencia masiva y a viva voz de los cientos de miles de manifestantes que llenan la Plaza de Mayo y no se van, reclamando por la libertad y la presencia del coronel.
Perón es traído desde el Hospital Militar Central a la Casa de Gobierno y sale al balcón de la Rosada llegada la noche para hablarle a su pueblo.

Concluye así, provisoriamente, el intento oligárquico de desplazar el proyecto popular, que aun hoy sigue siendo clave para comprender la historia de la Argentina de los últimos 60 años, en sus múltiples y hasta contradictorias variantes.  R.S.