viernes, 26 de octubre de 2012


La conjura de
los libreros


*Roberto Di Vita

CAPÍTULO 32 
(Resistencia de los  libreros
ante las multinacionales
del libro.)

Resumen: El viejo José librero de alma, sigue sin tener noticias de Pablo y Silvina, sus amigos jóvenes que desaparecieron tras un atentado a su librería, atentado de los agentes del negociado de las multinacionales editorialistas.

Fueron tiempos que el poeta melancólico le llevó al viejo José, su primer libros de poemas y le recitó “No será la ausencia  de esta noche / otra cosa que la noche misma”... era el chico don Sebastián Olaso, oriundo de los pagos de San Nicolás de los Arroyos.
Unos minutos antes el Piero De Vicari, vecino de Sebastián le dejó en el aire eso de “Como un golpe de luz / en las orillas de tu frente”... y más luego apareció Mónica Scaldaferro y deslizó “romperlo todo / pero dejar algo / por si arremete / la nostalgia”. Pero antes estuvo Luis Calvo y recitó aquello de “Hemos visto noches de miradas eternas”.
 Y todos recuerdan cuando Juanita Pochet se vino a vivir un tiempo, cerca de la librería y  desde su Santiago de Cuba  recitó con vos de saudade ... “Me enamoré amigos / de los ojos de la noche”.

Y luego fue el mismo Jaime Gelfman, que le confesó a nuestro anciano que hacía ya tiempo, buscaba esa plaza oblonga de Ana y sus recuerdos y no podía encontrarla.
Fue también esa misma noche que Rodolfo Picardi, confesó que le contaron “Que el agua de Hiroshima lastima como el fuego” y Silvina se puso a llorar.
Gustavo se escapaba para recitar a pedido de Tadevi,  “Para amar / el marte / de tus ojos”... y  “Mis huesos serán polvo de amor, más polvo enamorado”... retrucaba desde una fotografía colgada en la pared, el irreverente don Francisco de Villegas y Quevedo, guiñándole un ojo a Silvina y dicen que Pablo se ponía en guardia celoso del sonetista, para que no le arrebatara a su novia.
Y como en sueños, Tadevi llegó a opinar en sus tazas de café , “que le falta un azul / de  cielo robado”...(Continuará).
 

Derechos Reservados.
 

*Escritor
Tallarines “de yema
bien amarilla”

*Por Marta Rodríguez

Colocó en un bols los huevos. Eran milagrosamente de yema bien amarilla. Sonrió, le gustaba jugar con los colores.
A un costado esperaba la harina, blanca, bien aireada, a la que había agregado un poquito de sal. Con la mano comenzó a bailotear sobre las yemas, mientras, poco a poco, incorporaba la harina.
El bailoteo se transformó en movimientos envolventes, que dieron paso a un bollo hermoso, elástico, hacedor de milagros.
Pensó en la salsa, bien sencilla, se dijo, ajo y tomates.
Unos minutos de descanso eran buenos para las dos. Cebó un mate, encendió la radio, se oyó cantar: “Ojalá que llueva café en el campo...” Ojalá se dijo, ojalá.
Dividió el bollo en tres. Los estiró fino, pero no tanto, los espolvoreó con abundante harina, los arrolló. Con cuchillo bien afilado los fue cortando.
Había llegado el momento esperado. Con sus dedos, llevando las manos con las palmas hacia arriba, las levantaba, las despegaba, las dejaba caer, sensuales, voluptuosas. Repetía el rito una y otra vez. Estaba feliz.

Receta

1 huevo por persona
Sal: un poquito.
Harina: cantidad necesaria.
Ganas: muchas.





 
*Maestra cocinera y cuentista
20/08/2002
Cincuenta años
del “Riva”

El pasado 14 de setiembre, alumnos, ex alumnos, directivos, docentes, ex docentes, autoridades municipales, militares, políticas, Abuelas y Madres Plaza de Mayo (Línea Fundadora) y Familiares de Ex Detenidos Desaparecidos se dieron cita en Salón de Actos de la Escuela de Enseñanza Nº2, “Bernardino Rivadavia”, sita en Ciudad Jardín, partido de Tres de Febrero, homenajearon las Bodas de Oro de la misma.
 

Tras entonar las estrofas del Himno Nacional, entre anécdotas de ex alumnos, como las del periodista y veterano de Malvinas, Edgardo Esteban, música a cargo de la Banda Sinfónica del municipio, entrega de reconocimientos a ex docentes y descendientes de los pioneros, así como plaquetas conmemorativas, la emoción inundó el acto. Reconocimiento, al fin, de las 45 promociones de egresados que hasta hoy pasaron por las aulas del “Riva”.
 

Asimismo, el 31 de agosto anterior, el aniversario se completó con la puesta de una cerámica en el patio de la Escuela en memoria de los alumnos víctimas del terrorismo de Estado: VERÓNICA FREIER, ROSA GRACIELA KAZGUDENIAN, ROCÍO ANGELA MARTINEZ, ADRIANA MOSSO NORBERTO ROLANDO FERREYRA, MARIO ALBERTO LEMOS y JORGE AGUSTÍN PALACIOS, mostrando nuevamente que el pasado nefasto sólo se supera con Memoria, Verdad y Justicia.
 

“¡¡Por otros muchos 50 años más y por la escuela pública!!”, como dijo el jefe de preceptores en el acto, Guía Aldea brinda por esta escuela destacada del distrito y por la escuela pública.


Porfiados pioneros

Corría el año 1962 y un grupo de porfiados  con espíritu pionero, ante la falta de escuelas secundarias de la zona de Ciudad Jardín, Palomar, Coronado y aledaños, se pusieron a trabajar para lograrla.
Sus iniciadores, algunos integrantes de la Cooperadora de la Escuela Primaria Nº 28, como Enrique Rochaix,  Francisco Cabo y Julián Gomez, entre otros, restaron por meses horas de sueño con sus familias para obtener el 12/9/62 la Resolución Ministerial Nº 02987 que permitía  iniciar las actividades educativas.
Así fue que, con trabajo, discusiones, esfuerzo, solidaridad de vecinos, comerciantes,  instituciones de la zona y hasta cierta picardía, al año siguiente se iniciaba el primer ciclo lectivo de la Escuela Media Nº2, Bernardino Rivadavia, con 4 aulas construidas, baños y una oficina.
Un abrazo vale más
que mil horas de chat


*Por Ariel Torres


Subo al auto, lo pongo en marcha, el estéreo se enciende y el smartphone se pone en red con la radio mediante Bluetooth; empieza a sonar el mismo disco que cinco minutos antes estaba oyendo en el diario. Digo oyendo porque, en la Redacción, mi atención flota entre al menos cuatro mensajeros (Skype, Messenger, Google Talk y el Office Communicator), dos superpobladas cuentas de mail, varias decenas de pestañas de Firefox y mi querido Twitter. Esto, además del trabajo, desde luego.

Llegado al barrio, antes incluso de que el auto entre al garaje, el smartphone se pone en red con el Wi-Fi de la casa. Me doy cuenta porque caen varios mails en cascada y más mensajes de Whatsapp. Home wireless home .

Mientras desensillo, el teléfono descarga unas 10 actualizaciones para las aplicaciones instaladas. Obvio, llega más correo. Y el aparatito me avisa de que a varias personas les gustó una foto que tomé al llegar a casa y que subí a mi cuenta de Instagram (instantorres).

Antes de la comida, y tras despachar algo de asesoría sobre compra de ultrabooks y cámaras y resolver un problema con la PC de un amigo, he conseguido, ignoro cómo, aplacar la fiebre comunicativa. Pero la tele está demasiado aburrida, así que aprieto un botón en el control remoto y las 42 pulgadas de la pantalla se llenan con Twitter. Mucho mejor.

Así que no sería justo, me atrevo a decir que resultaría hilarante acusarme de ludita, de enemigo de la tecnología. Todo lo contrario. Pero no alcanza.

Lejos es lejos esta noche

He oído y hasta intervenido, vanamente, en mil debates acerca de si la tecnología ayuda a acortar las distancias cuando tus seres queridos están en el extranjero.

La respuesta es que sí, cómo no. El chat y la videoconferencia hacen que las separaciones sean más llevaderas. Súmele el mail. Whatsapp y Nimbuzz. Los SMS. Facebook, Google Plus, Twitter. Foursquare. Caramba, comparado con lo que vivió mi abuelo Manuel cuando emigró de su Galicia natal a la incomprensible Buenos Aires, es el paraíso. Un siglo atrás ni teléfono había.

Es cierto. Pero una separación sigue siendo una separación, por mucha electrónica que pongamos en medio. Porque no somos avatares evanescentes. Porque el cuerpo es el lenguaje del alma. Porque es desesperante, de ninguna manera un alivio, que la persona que amás se vaya volviendo cada día un poco más bidimensional en la pantalla.

Está bien chatear, es una enorme ayuda, no me quejo, pero no es suficiente. Porque las máquinas sólo pueden mostrar una proyección que se parece a la de la memoria, y el único amor que se recuerda es el amor perdido.

Hasta la antigua llamada de voz es preferible, mire. Porque las imágenes no tienen peso, porque el espacio sigue vacío, porque es abrumador que alguien esté ahí y al mismo tiempo no esté. Porque desde Tántalo para acá no hay nada más inalcanzable que aquello que sólo se puede observar.

Cuando la separación traspasa el aceptable límite del par de semanas, el cuerpo abandona el silencio y dice: "Necesito un abrazo". No lo dice. Lo brama.

Esa necesidad no se cura con nada. Excepto con un abrazo. No es hablar. No es verse. El abrazo es la instancia más profunda de la presencia humana, la más ciega, la más salvaje y última, la que trasciende incluso los instintos, y cuyo lenguaje es el único que el alma comprende.

Nuestras mentes (y hasta el cambiante corazón) intercambian palabras. Esculpen gestos, diseñan miradas. Está muy bien. Pero las almas hablan por medio del abrazo, ése es su discurso. No hay emoticón que valga. No hay chat que te devuelva esa experiencia que está más allá de toda posible elocución. Que es inefable. Y es inefable porque, tal vez, arrastra consigo algo del misterioso abrazo de nueve meses del que provenimos.

El abrazo es pura anagnórisis, es decir, reconocimiento. Y es infalible. Los desafío. Es imposible equivocarse. La vista se engaña, los perfumes faltan a la verdad, pero los abrazos son certeros. Siempre.

Créame, no habrá 3D que valga. No habrá holograma suficiente. Quizá llegue el día en que podamos conectarnos a una suerte de Matrix que nos permita reunirnos con nuestros seres queridos en un abrazo virtual sin que la conciencia note diferencia alguna. Pero el alma la notará...
 
*Periodista especializado
en tecnología



Http://www.lanacion.com.ar/m2/1506452-un-abrazo-vale-mas-que-mil-horas-de-chat

viernes, 17 de agosto de 2012

La entrevista
al Libertador

(Cuento Homenaje)

*Por Roberto  Di Vita


Recuerdos de Don José de San Martín, Libertador de  Argentina, Chile y Perú


El general no está en su mejor tiempo. La  calentura que lo consumió en los parajes del Tucumán,  en Mendoza y en los ariscos Andes del Sur Americano no lo abandona. El tiempo de reposo y cura en la  estancia de un amigo cordobés quedó muy atrás.

A veces escupe rojo y los pulmones y el alma se le van en cada tosida.

En medios de sus vigilias ve la imagen, de un adolescente casi quince años, y ya Capitán peleando  como dinamitero contra las huestes de Napoleón, en suelo español, se ve como otro muchacho, soportando  el sol abrazador africano y realizando grandes  marchas.

Sueña que está en los Buenos Aires y su  organización secreta, la Logia Lautaro,  lo hace entrar en los salones porteños, junto con Alvear y Las Heras.

Tiene que bailar en los salones de los Escalada y se prenda de una jovencita, que lo embelesa y le declara su amor y muy pronto se casa con ella.
 
Ve dos batallones, dos escuadras de flamantes granaderos creados por él, que con miedos,  disciplina y arrojo, despedazan a toda una escuadra  de saqueadores realistas en las costas de San  Lorenzo, a orillas del Río Paraná.

 Río Paraná por donde otro patriota suyo, enarbolara por vez primera, una bandera de celeste y  de blanco, que los distinguiera para siempre de los  maturrangos ansiosos de poder.
Está en la Lima de los otrora virreinales  de las fastuosidades  y el centro del poder colonial, pero el general logró desembarcar en El Callao a fuerza de coraje patrio, luego de ganar las batallas de San Lorenzo, de Chacabuco, de Maipú y de ese lugar.
 
Se repone de la fiebre y piensa que… Los señoritos de abajo, del centro y de arriba, no entendían de penurias, sólo piensan en sus cofres, en el bendito  comercio, en las cabezas de ganado, en el cuero o el  tasajo que no podían mandar libremente a los consumidores  de esclavos del Caribe.

 ¡Los señoritos, los ganaderos y comerciantes! ¡Cómo los conoce el General En un tiempo le abrieron todas sus puertas, pero cuando se  alejó y la presión de la incertidumbre reinó sobre estos  lugares, le fueron retaceando su apoyo de a poco. Sólo unos fanáticos y convencidos como Pueyrredón, le mandaban lo que necesitaba a costa de  imposiciones de grandes broncas y descontentos.

 Allá está en Guayaquil, reminiscencia de  la Colonia. El clima no es su aliado, como no lo son las noticias que llegaron de los Buenos Aires.

El fervor del moreno jacobino Monteagudo, lo usan como blanco en su contra. El  General no está en su mejor tiempo y él lo sabe.

Sin quererlo y con mucha tristeza, tendrá que dejar el juego para que lo prosiga otro, coronado de gloria que viene del norte y que dentro de algunos años también se perderá en un “laberinto” de incomprensión.

La nota que le dejó su secretario esa madrugada lo dice todo. Le llegó del Sur, pasó por decenas de postas y corrió azarosos caminos.

Hoy 23 de mayo de 1832, la tiene un agente inglés. La misma nota que decidió los resultados de la entrevista de Guayaquil. Entre ajados papeles y el polvo del  tiempo, los últimos libertarios de este territorio le hemos recuperado.

Hoy 12 de noviembre de 1832, estamos conspirando para ofrecerle el Directorio del Río de la  Plata, a este correntino americano antes que parta  hacia la diáspora definitiva.


*Periodista - Poeta